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martes, 30 de agosto de 2011

Logros y Contribuciones Científicas de San Agustín


San Agustín


En Filosofía

A partir de Sócrates la tarea filosófica se presenta con una entraña ética y religiosa. Las filosofías griegas en época de los primeros cristianos se presentan como escuelas de salvación (epicureísmo, estoicismo, neoplatonismo).

Ante el ambiente paganizante, los primeros autores cristianos coinciden en dos puntos:


  • Poner el acento en el dogma de la creación (distinguir paganismo de cristianismo)





  • Asumir el lenguaje grecorromano, presentando la fe cristiana como la sabiduría plena sobre Dios, el hombre y el mundo.



San Agustín experimenta con fuerza la aporía que amenazaba el pensamiento griego, a saber, la tensión entre:
    San Agustín. Detalle de la crucifixión. Pintura al fresco de G. B. Benvenuti "el Hortelano" (siglo XVI). Brera, Milán, Italia.
  • Las ansias de verdad (eudomonismo de la ética platónica y aristotélica que identifica sabiduría y felicidad)





  • La experiencia de la limitación y fracaso de los intentos humanos para alcanzarla (escepticismo que hace consistir la felicidad en la aceptación de una situación de indigencia, y la sabiduría en una continua búsqueda de la verdad que perennemente se nos escapa).



San Agustín supera esa aporía en el reconocimiento de Dios y en la confianza en Él. Sin embargo, la filosofía sigue siendo para él la búsqueda de la verdad que salva y hace feliz.

Para S. Agustín la filosofía es salvífica no porque produzca la salvación, sino porque nos sitúa frente a ella. La filosofía alcanza en efecto su culmen cuando conduce al hombre al reconocimiento de Dios como principio de todo bien y de toda bondad y, por consiguiente, a la confesión de que sólo en él está la solución del problema de la existencia. "El filósofo debe ir más allá de su filosofía, so pena de traicionar ese amor a la verdad que sustenta la filosofía misma".

Por eso, para S. Agustín, la laguna fundamental de la filosofía grecorromana ha sido su desconocimiento de Cristo. El conocimiento de Dios no es pleno si no va acompañado de la confesión de nuestra dependencia con respecto a Él. De otra manera se corre el riesgo de desembocar en el equívoco intelectual, en el orgullo y en la soberbia. La revelación cristiana y la fe son así absoluta y plenamente salvíficas, ya que liberan al hombre de confiar en sí mismo. La revelación no es una mera palabra, sino Palabra de Dios que produce y causa lo que anuncia (relación entre predicación y gracia, Palabra y sacramentos).

S. Agustín, en este contexto, afirma: "intellige ut credas, crede ut intelligas". Es necesario ir profundizando en el conocimiento de Dios (noverim Te), para así reconocerse cada vez como creatura hecha a imagen suya (noverim me) con más claridad y entregarse a Dios con todo el corazón.

En resumen, la teología en la escuela de S. Agustín es "la progresiva conformación de la mente con la verdad divina, el acto de una inteligencia amante que, usando de todos los recursos de que dispone, se mueve hacia la plena identificación con el Amado".

En Teología

Teología trinitaria

La intervención de San Agustín en la clarificación del misterio de la Trinidad ha sido decisiva. Fijó con precisión el significado de los términos clave. Mientras que las Personas divinas son perfectamente idénticas al nivel de esencia y de perfección absoluta, se distinguen al nivel de las relaciones. San Agustín aclara que la identidad del Padre procede de la relación de Paternidad, que solamente él poseé; la identidad del Hijo, de la Filiación, y la identidad del Espíritu Santo de la donación pasiva (el Don que el Padre y el Hijo se hacen recíprocamente).

Antropología sobrenatural

En la controversia pelagiana desarrolló la teología de la redención, la justificación y gracia auxiliar, así como la de la muerte, la concupiscencia, el bautismo de los niños, la solidaridad humana (con Adán y con Cristo). La clave para comprender su doctrina es la Cruz de Cristo, cuyo significado y eficacia defendió con energía: "ne evacuetur crux Christi". La redención es necesaria, objetiva y universal. Todos los hombres tienen necesidad de ser justificados en Cristo. La justificación lleva consigo la remisión de los pecados y la renovación interior que comienza aquí en la tierra y llega a su perfección después de la resurrección. Para llegar a la justificación y perseverar en ella se necesita la gracia divina que consiste en la inspiración de la caridad para que hagamos con amor lo que conocemos que hay que hacer. Agustín defiende la necesidad, la eficacia y la gratuidad de la gracia. Sobre el misterio de la predestinación que sintió muy profundamente, pone de relieve la gratuidad de la salvación; tanto el comienzo de la fe como la perseverancia final son dones de Dios.

Eclesiología

En la controversia donatista y en la Ciudad de Dios desarrolló la noción de la Iglesia como: 1) comunidad de fieles edificada sobre el fundamento de los apóstoles; 2) comunidad de justos que peregrinan por el mundo desde Abel hasta el final de los tiempos; 3) comunidad de predestinados que viven en la inmortalidad dichosa. La primera es la communio sacramentorum, en la que bajo la guía de los obispos, de los concilios, y de la Sedes Petri, están unidos buenos y malos sin que la santidad de los primeros se vea contaminada por los segundos, aunque los sacramentos por su naturaleza cristológica son válidos —pero no fructuosos— fuera de la verdadera Iglesia. La segunda es la communio iustorum, presente ya antes de Cristo, pero no sin Cristo, en tensión a la escatología. La tercera es la communio praedestinatorum, constituida por los que componen el reino de Dios glorioso, pero "ya en el presene la Iglesia es el reino de Dios y el reino de los cielos".

Sacramentaria

San Agustín elabora toda la teología de los sacramentos como signos instituidos por Jesucristo para dar la gracia. Defiende la eficacia "ex opere operato" de los sacramentos.

Moral

La doctrina moral de San Agustín está en estrecha dependencia con su antropología sobrenatural y su teología de la gracia. Cfr. introducción a este apartado.

Espiritualidad

El contenido de la espiritualidad de San Agustín puede resumirse en estos temas: vocación universal a la santidad; la caridad: alma, centro y medida de la perfección; la humildad: condición indispensable para desarrollara la caridad; la purificación interior o el ascetismo: ley de ascensiones interiores; la oración; deber y necesidad, medio y fin de la vida espiritual; los dones del Espíritu Santo; la imitación de Cristo; amor y meditación de la Escritura.

Agustín y la Teoría de la Relatividad


Según el científico Roger Penrose, San Agustín tuvo una «intuición genial» acerca de la relación espacio-tiempo, adelantándose 1500 años a Albert Einstein y a la Teoría de la Relatividad cuando Agustín afirma que el universo no nació en el tiempo sino con el tiempo, que el tiempo y el universo surgieron a la vez. Esta afirmación de Agustín también es rescatada por el colega de Penrose, Paul Davies.

Fuente:

I.5) ¿Cómo relaciona Wiener la introducción del concepto de probabilidad con la concepción de San Agustín del Mal?


San Agustín cree que la fortuna o el azar no existen objetivamente, sino que como consecuencia de la limitación del entendimiento humano para asimilar las cosas reales de ciertos sucesos extraños, la mente asocia a la fortuna o azar con un suceso extraordinario; esto al final se sigue ubicando dentro de la naturaleza conceptual propia y autónoma. En definitiva, nada ocurre al azar, todo está controlado por la voluntad de Dios. Dios no tira los dados, su voluntad es la que permite que se genere todo lo que hoy en día observamos y vivimos. Si parece que los sucesos ocurren simultáneamente es debido a la ignorancia del hombre y no a la naturaleza de los fenómenos. Asegura, San Agustín, que del empleo de la probabilidad para la formación de la conciencia nada bueno puede derivarse.

En resumen, San Agustín indicaba que la fortuna o azar es una creación de la mente humana para poder explicar sucesos extraordinarios; sin embargo, el sostenía que todo estaba controlado por Dios y que la probabilidad no llegaría a existir.

Por otro lado, Norbert Wiener creía ciegamente en la existencia de la probabilidad debido a que todo científico necesita en algo para basarse y no como en le caso de San Agustín que se basaba en la fe sobre Dios. Wiener toma a la probabilidad como un concepto del cual se puede expandir un gran campo y es así como más adelante se junta este concepto con otro como el de la Estadística, convirtiendose asi en una ciencia que permite el estudio de las probabilidades. 


San Agustin.


Fuente: 

I.4) Cómo interpretaría Wiener la información de Einstein que dice ¨Dios no juega a los dados¨

La frase mencionada por Albert Einstein es una forma extravagante de decir que existen sistemas que rigen el mundo material, pero hay que descubrirlos.

Frente a esta postura que tomó Einstein, Norbert Wiener hubiera ido en contra de ese significado debido a que hay sistemas bien complejos que llegan a recibir infomación, un claro ejemplo de ello es el cuerpo humano. Nosotros estamos conformados por diversos sistemas complejos que permiten saber desde la   accion mas pequeña hasta lo más complicado. No todo el mundo está predeterminado a seguir un conjunto de pasos. 

Cada día es más difícil identificar un posible sistema en nuestro entorno, la gran mayoría resaltan a la luz debido a la rapidez con la que ha avanzado la cibernetica.